Ningún medio construye sólo, todos construyen. Con esta premisa en la línea de salida parte el universo 2.0. Los nuevos medios nos invitan a entrar en un mundo aparentemente libre donde cualquier ciudadano puede utilizar todo tipo de herramientas para generar mensajes y con ellos, un mayor flujo de comunicación.
Los políticos españoles se han lanzado de cabeza a ese universo de libre comunicación que Internet les pone en las manos y lo han hecho solos. Al igual que un niño que va por primera vez a una piscina y se lanza al agua convencido que al igual que los expertos nadadores, nada le pasará, muchos políticos se han lanzado a ese universo seguros que siguiendo los pasos de Obama en las pasadas elecciones en los Estados Unidos, obtendrán resultados similares a los del Presidente norteamericano. Pero como sucede en natación, en política no todos los saltos consiguen la máxima puntuación del jurado.
Obama supo exprimir las posibilidades de un nuevo medio que en España ya se había practicado en las elecciones del 98 cuando los partidos políticos nacionales diseñaban páginas web para sus candidatos e incluso alguno organizó chats en directo en los que el propio candidato respondía en directo y a través de un ordenador instalado en las oficinas de la empresa que gestionaba su web. En 2003 esos mismos políticos se sumergían en el océano de los blogs y un año más tarde algunos de ellos, sin aún existir Youtube, comenzaron a crear y subir vídeos a sus blogs. Eran los primeros pasos de la política 2.0 y se daban en España, pero se necesitó de un norteamericano que se lanzara del todo a la piscina para que nuestros políticos diesen un paso más. Sin embargo, dos años después de la victoria de Obama, muchos de los políticos españoles siguen lanzándose a la comunicación 2.0 sin monitores especializados.
Los políticos deberían entender y utilizar la política 2.0 como una comunicación con los ciudadanos y no sólo una forma de estar en la red. Tal y como se refleja en el Cluetrain Manifiesto publicado en el año 2000, relacionado con la estrategia que deberían seguir las empresas norteamericanas, "en un espacio donde ya se da la conversación de manera casi indiscriminada, los mercados son más que nunca conversaciones entre sus actores". En aquel entonces los políticos captaron la idea, pero no han sabido aprovecharla al máximo para convertir la esfera política en un aforo donde se crean conversaciones con los ciudadanos.
Muchos políticos tienen blogs y perfiles en las principales redes sociales como Facebook, Twitter o LinkedIn, pero ¿realmente son ellos? y si lo son, ¿para qué las usan realmente?
Los políticos están en las redes sociales pero son muy pocos los que permiten al público seguir sus pasos y debates. Esperanza Aguirre, por ejemplo, contesta a muchas de las menciones que recibe en su perfil de Twitter, y tres diputados catalanes de tres partidos diferentes publican en esta misma red cada una de sus intervenciones en el Parlamento. Cualquiera que tenga a estos políticos en su perfil de amistades 'twitteras' puede enterarse de lo que pasa en el Parlamento incluso antes de que salga en los informativos, o incluso puede mantener una conversación con la Presidenta madrileña. Sin embargo, ellos son seres exclusivos en la esfera política española y coincide en todos ellos, la existencia de un numeroso equipo de profesionales a su alrededor.
Aquellos que se tiran a la piscina sin un monitor que los guíe, nunca llegarán a conseguir la máxima puntuación del jurado. Para vencer en la política 2.0 hay que dominar todas sus técnicas y no sólo chapotear en el agua. El político debe adecuarse a los tiempos y a las características de su fiel aliado tecnológico. Al igual que hiciera Roosevelt con la radio, John F. Kennedy con el debate televisivo y Obama con Internet, los políticos deben amoldarse al medio rey de su tiempo. La sociedad necesita hoy políticos activos y enganchados a la red. El electorado quiere verse gobernado por iguales a ellos y no por seres superiores que sólo hablan ante un grupo de privilegiados y sólo se dirigen a la sociedad cuando necesitan su voto. Por ello se prefiere al político que s emustre próximo, que como nosotros utilice Facebook y Twitter, al que responde a un ciudadano cualquiera. En concreto, se buscan políticos 2.0